Menú Cerrar

Inefable

La vida, en su humilde existencia, se abre paso y nos apuesta sueños

Silenciado por los ocasos, arrastrando las frustraciones del tiempo.

Sin nada que pudiese despertar mi entusiasmo y me llamarían, diminutas, alegres, como gotas de pureza abriendo cielos en medio de un candente mediodía de enero…

Tan frágiles en su soberbia belleza, tan escondidas en medio del camino…

Tan oportunas… mensajeras de vida.

Caminaba dormido tal vez, caminaba cegado quizás, caminaba buscando el albor.

Caminaba sólo para poder toparme y detenerme, para alcanzar la quietud del momento en que mis ojos se abrieran ante la sencillez propia y única de lo ingente capturado en la inefable pequeñez de un ser viviente resplandeciendo, iluminando con su sola existencia al mundo y al tiempo…

Marcelo Zamora, 26 de enero de 2017

https://www.youtube.com/embed/R-M7h6N022Q?rel=0&autoplay=1

Compartí